Un poco de Historia

La Nova Colonia Do Sacramento fue fundada en los últimos días del mes de enero de 1680 por Don Manuel Lobo, Gobernador de Río de Janeiro, quien había sido designado por el Príncipe Pedro II de Portugal, para crear un punto de defensa sobre la costa septentrional del Río de la Plata.
 
El 20 de enero Manuel Lobo desembarcó en la isla de San Gabriel tomándola como punto estratégico para la posesión de tierra firme. El cálido sol de Febrero coronó las primeras construcciones de tierra y paja que allí se alzaron, poniendo la Colonia bajo la advocación del Santísimo Sacramento.
 
 El gobierno español asentado en Buenos Aires al mando de Don José de Garro, atacó esta fortaleza y tomó posesión de ella. El 7 de mayo de 1681, por el "Tratado Provisional de Lisboa" Colonia vuelve a manos de los portugueses, y desde 1705 a 1715 permanece como "tierra de nadie", comandada desde Buenos Aires por el Gobernador Alonso de Valdés Inclan.
 
El 6 de febrero de 1715, se firma el "Tratado de Utrecht", por el cual los españoles deben sacrificar sus intereses americanos por otros europeos que para ellos eran de mayor trascendencia. El 4 de noviembre de ese mismo año, tomó posesión del gobierno Manuel Gómez Barboza hasta 1722. Según un censo realizado el 16 de abril de 1718, la cantidad de habitantes de la ciudad era de mil cuarenta personas, incluidos negros esclavos e indios tupíes. El 14 de marzo de 1722, toma el mando el Gobernador portugués Vasconcellos, quien será el responsable del desarrollo material, cultural y comercial de la Colonia.
 
En enero de 1730, se realiza la primera representación teatral en el territorio oriental, "Las Armas De La Hermosura" de Pedro Calderón de la Barca, en honor a la boda del Príncipe heredero Don José de Portugal y la Infanta de Castilla Doña María Anna Vittoria. En 1735 la ciudad queda sitiada por las fuerzas españolas. El Gobernador Antonio Pedro de Vasconcellos levanta el sitio el 16 de septiembre de 1737. Durante este gobierno el puerto de Colonia - punto clave de entrada a Sudamérica - alcanza a albergar cincuenta navíos de diversas banderas, dedicados a introducir ilícitamente mercaderías hacia el Virreinato del Perú.
 
En 1756 estalla la "Guerra de los Siete Años", entre Portugal y España y en 1762, el General hispano Pedro de Cevallos ataca nuevamente a la Colonia.
 
Días después, buques británicos bombardean la plaza, siendo rechazado el ataque y hundida la fragata "Lord Clive". En el "tratado de París" del 13 de enero de 1763, Colonia vuelve a manos portuguesas hasta que en 1777 Pedro de Cevallos, después de violentos combates se apodera y destruye la mayor parte de las fortificaciones allí levantadas. El 1º de Octubre de ese mismo año, se firma el "Tratado de San Idelfonso", en el que Portugal reconoce definitivamente los derechos de España sobre toda esta región. El 5 de marzo de 1807 los ingleses se apoderan de la Colonia hasta fines de agosto. En ese momento el "Ayudante Mayor Don José Artigas" (héroe nacional uruguayo) ejerce interinamente la comandancia hasta el 15 de febrero de 1811, fecha en que deja Colonia para adherirse a la Revolución de Mayo, acompañado por el Cura Párroco José María Enríquez de la Peña y un grupo de patriotas colonienses.
 
En 1822, la ciudad es incorporada al imperio brasileño volviendo al mando de los portugueses, hasta que en febrero de 1826 es nuevamente bombardeada por el ejército argentino al mando del Almirante Guilermo Brown. El 2 de diciembre de 1828, la Colonia de Sacramento es entregada a las fuerzas Orientales por la "Convención Preliminar de la Paz".
 
En 1845 durante la llamada "Guerra Grande", José Garibaldi se apodera de Colonia y la isla Martín García. En 1848 también es asaltada por las fuerzas de Manuel Oribe (segundo presidente de la república).
 
El apoyo de los ingleses, el tráfico de los esclavos, y el contrabando, coloca a nuestra ciudad en una posición privilegiada pasando a ser una de las más disputadas; aquí intervinieron muchas potencias luchando por esta "punta de piedra acompañada de siete islas".
 
El Barrio Histórico en su plenitud con todo el hálito del pasado vibra en cada piedra, en cada reja, en cada muro y en cada zaguán. Los atardeceres en el río cobran facetas de misterio, dignas de la inspiración de un poeta o pintor.
 
Recorriendo palmo a palmo su entorno, surge la vertiente histórica y documental que la región de San Gabriel y la Colonia del Sacramento ha legado a nuestro país.
 
Calles angulares, angostas y pavimentadas, con piedras de cuña, con desagüe central, gruesos muros de piedra, techos de teja a dos y cuatro aguas, pisos de cerámica y piedra, conforman una postal inolvidable para quienes tienen el privilegio de contemplarla.